El peque gatea como loco y los cantos de los muebles son un peligro.
Como los protectores que venden en las tiendas no me convencieron (son muy duros, se suelen despegar y no son nada baratos) aproveché para reciclar los discos de lactancia desechables que me sobraron.
En cada esquina, un pack de 2 discos sujetos con celo transparente.
Como los protectores que venden en las tiendas no me convencieron (son muy duros, se suelen despegar y no son nada baratos) aproveché para reciclar los discos de lactancia desechables que me sobraron.
En cada esquina, un pack de 2 discos sujetos con celo transparente.

No es muy elegante pero con la mayor nos funcionaron genial, ¡y ahora repetimos!